La trigésima edición del Festival de Cine de La Almunia (FESCILA) ha arrancado este sábado con una gala de inauguración cargada de emoción, memoria colectiva y reivindicación del tejido cultural y asociativo del municipio. El Salón Blanco ha reunido a cerca de 400 personas en un acto que ha servido no solo para dar comienzo a una nueva edición del festival, sino también para repasar más de tres décadas de historia compartida.
La gala ha estado presentada por el periodista local Alejandro Aísa, actual director artístico del festival, y ha contado con la participación musical del grupo local Tozolón Blues Band y de la jotera Elena Martínez, reciente participante en el programa Jotalent de Aragón TV, que han puesto la banda sonora a una velada marcada por la identidad y el recuerdo.
Un viaje audiovisual por la memoria de La Almunia
Uno de los ejes principales del acto ha sido la proyección de un amplio archivo audiovisual, gran parte del cual ha procedido del trabajo del vecino Manolo Roy, que durante más de tres décadas ha dedicado innumerables horas a documentar en vídeo la vida cotidiana, las fiestas, las tradiciones y los cambios experimentados por La Almunia.
La organización ha recurrido también a archivos de medios de comunicación, como Antena 3, que en su momento ha dedicado un reportaje a la localidad con motivo de la EUPLA, cuando la televisión nacional contaba con producción propia en Aragón. O también piezas emitidas por TVE sobre el municipio y ahora también rescatadas.
En las piezas proyectadas han tenido protagonismo el dance de Cabañas, las procesiones, el deporte local y las tradiciones más almunienses, ofreciendo un recorrido visual que ha despertado emociones, recuerdos y comparaciones entre el pasado y el presente.
Las asociaciones, eje de la vida social y cultural
Distintas personas vecinas de La Almunia han participado en la inauguración en representación de colectivos locales: Beatriz Soria por ADISPAZ, Cristina Callejas por el Centro de Estudios Almunienses, Gonzalo Orna por la Asociación Cultural L’Albada y Carlos García por el Club Deportivo La Almunia.
Entre todos han repasado momentos clave de la trayectoria de sus asociaciones, que en buena medida han dado forma y siguen dando forma a la agenda cultural, social y deportiva del municipio. Han hablado de competiciones, hitos y proyectos que hoy continúan vivos, del compromiso social, del mantenimiento de las tradiciones y del fomento del talento local.
Beatriz Soria ha destacado que “la labor que realiza ADISPAZ es fundamental y el compromiso siempre ha estado con las familias y con la localidad”. Cristina Callejas ha señalado que este repaso “nos retrotrae a la añoranza y nos ayuda a ver cómo han cambiado las gentes, teniendo en cuenta el pasado para afrontar mejor el futuro”.
Gonzalo Orna se ha mostrado crítico con la pérdida de espacio de la cultura y ha reclamado mayor apoyo por parte de administraciones, asociaciones y vecinos. Por su parte, Carlos García, con toda una vida vinculada al deporte local, ha recordado la amplia presencia del Club Deportivo La Almunia y los vecinos en distintas disciplinas y niveles a lo largo de los años.
La esencia que no ha cambiado
En un bloque común, los participantes han reflexionado sobre aquello que permanece intacto pese al paso del tiempo. La participación vecinal, la implicación y el sentimiento de comunidad han sido señalados como pilares fundamentales de La Almunia y como valores que deben continuar en las generaciones futuras.
Mientras Elena Martínez ha interpretado El sitio de mi recreo, el público ha podido ver imágenes especialmente emotivas que han removido conciencias y recuerdos, con escenas de festividades y momentos íntimos que han conectado pasado y presente.
Treinta años de festival
La gala ha contado también con las intervenciones de José María y Carmen Pemán, figuras clave en la historia de FESCILA. José María ha recordado las primeras ediciones del festival y la presencia de personalidades del cine, mientras que Carmen ha explicado cómo se produjo el relevo en la dirección.
Ambos han coincidido en que, aunque FESCILA no compite con grandes festivales como San Sebastián o Valladolid, su gran fortaleza ha sido siempre la cercanía y el hecho de estar organizado por personas del pueblo a las que les gusta la cultura desde 1996. También han destacado el buen reconocimiento del festival entre los profesionales del cine y la existencia de un equipo joven que garantiza su continuidad.
Talento local y homenaje
El recorrido audiovisual ha incluido también episodios más duros, como la riada de 1999, que ha quedado grabada en la memoria colectiva, junto a escenas festivas y culturales que han mostrado el talento almuniense en teatro, música y recreaciones históricas.
Varios vecinos implicados en estos proyectos han subido al escenario para reivindicar que la cultura es del pueblo y para el pueblo. Uno de los momentos más emotivos de la tarde ha sido el homenaje a Manolo Roy, a quien FESCILA ha entregado una placa conmemorativa por su dedicación a captar el paso del tiempo en La Almunia. El propio Roy ha reconocido la magnitud de su archivo audiovisual, del que incluso algunas piezas le resultan ya difíciles de identificar.
Un cierre mirando al pasado
La gala ha finalizado con un último viaje al archivo audiovisual, con imágenes de las fiestas de Santa Pantaria de principios de los años noventa, y con la participación de reinas de fiestas de distintos años, que han compartido recuerdos y reflexiones sobre unas celebraciones que, aunque han cambiado, mantienen su esencia.
Con este acto, FESCILA ha dado el pistoletazo de salida a su trigésima edición, reafirmándose como un festival profundamente ligado a La Almunia, a su gente y a su memoria colectiva, mirando a ‘Cómo hemos cambiado’.





